¿Y el eslabón perdido?

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El tiempo pasa muy rápido. Tanto que no hay tiempo de reposar los cambios, sopesarlos y quedarnos con los buenos. Todo es correr, prisas, buscar, ansiedad, estrés… Hace unos años el respeto y la obediencia a los padres y profesores no se cuestionaba: siempre se obedecía sin lugar a discusión, aunque muchas veces también era más por miedo que por sentimiento. Las familias eran más sólidas, más firmes y perduraban más en el tiempo, basadas en seguir unas normas de educación de valores morales, convivencia y colaboración.

De ahí hemos pasado a como estamos ahora: “Mamá, ¡qué pesada eres!”. Las nuevas generaciones piensan que lo saben todo y que no necesitan a nadie. Está muy bien que desarrollen sus cualidades y aprovechen todas las oportunidades que la tecnología, mayores conocimientos y libertad les ofrecen. Pero, digo yo: ¿dónde ha quedado el término medio?, ¿Por qué tampoco están contentos y no son felices? Pienso que nos hemos saltado un eslabón. ¿Dónde ha quedado el punto de que obedezcan sin miedo y con respeto a los padres y profesores? ¿Dónde está el valorar el conocimiento de lo que les enseñan y no burlarse de ellos? ¿Dónde está el compañerismo de ayudar al que lo necesita? ¿Dónde está el orgullo de la dignidad hacía uno mismo? Nos dejamos llevar por lo que es “moderno”, por lo que hacen todos y, queriendo ser diferentes, actuamos igual: buscamos destacar en algo siempre, pero nos sentimos vacios, sin un punto de apoyo, como si nuestras raíces nos molestaran en vez de hacernos más fuertes. Perdemos las formas de una educación básica, sin usar el “usted” porque es anticuado, y el “por favor” para todo, muy a la ligera. Vivimos sin normas ni límites hacia el otro, donde todo vale en beneficio de uno mismo, teniendo muy poca paciencia para escuchar y mucha violencia para contestar, donde todo nos irrita y molesta.

Así que, queriéndolo hacer bien, pasamos del miedo y la obediencia a no saber poner límites, a defender a nuestros hijos ante unos profesores que tienen las manos atadas, en vez de ponernos a su lado y juntos “educar” a una sociedad mejor.

Lola Nebot

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Medios de comunicación: ¿información o manipulación?

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En un supuesto ideal, los medios de comunicación (visuales, radiofónicos, escritos, etc.) deben tratar el contenido de la información de una forma realista, sin intentar condicionar al receptor; por supuesto quedan excluidos los contenidos de opinión que, por otra parte, sí tienen la misión de influir en los receptores.

Pero el supuesto ideal raras veces existe, por no decir nunca (como sucede en los modelos científicos), y la realidad es otra. Los medios de comunicación públicos tienden a ser menos manipuladores (excepto los de países de regímenes autoritarios) que los privados, ya que éstos están condicionados por su propia idiosincrasia (accionistas, publicidad, etc.).

Por otro lado, tanto los medios públicos como los privados se “nutren”, además de sus propias fuentes,  de la información que les facilitan las grandes agencias de noticias a las que están suscritos. Y como es de esperar, un mismo hecho tiene distinto enfoque según la agencia de que se trate. Por ejemplo, rara vez coincidirán la agencia de EEUU Associated Press y la rusa Ria Novosti en asuntos que conciernen a sus respectivos países.

Veamos algunos ejemplos recientes: el tratamiento dado por RTVE al caso Noss o al tema de los titiriteros, o el enfoque dado por los grandes rotativos nacionales al caso Botín (¿tenía algo que ver la publicidad del Banco Santander en esos medios?). Otro ejemplo reciente es el atentado en Damasco que, para los medios occidentales, ha sido realizado por rebeldes sirios mientras que esos mismos sujetos son tildados de terroristas cuando el atentado es en Europa. Estos ejemplos están sacados a vuelapluma pero, a nadie se le escapa que no hay día en que la duda no esté presente con cada información recibida.

Y la pregunta es: “¿cómo discernimos si una información es verdadera o está manipulada?” Considero que no existe una respuesta tajante, pero una posibilidad sería contrastar la información en diferentes medios y, a ser posible, que tengan tendencias distintas o que las fuentes originales (agencias) sean antagónicas. En ese caso quizás deduzcamos la verdad. Por lo menos eso es lo que hago yo.

 

                                                                                                            Daniel Pedra

¿Se acerca la muerte de la muerte?

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Hace unas semanas apareció en los medios de comunicación una noticia que se podría definir a la vez como inquietante y esperanzadora. La noticia auguraba que en un futuro no muy lejano, alrededor de 30 años, será posible conseguir no sólo que las células no envejezcan  sino que rejuvenezcan.

Por supuesto la noticia se fundamenta en estudios y experimentos contrastados por la comunidad científica que van encaminados a conseguir la regeneración de las células, pero que aún están muy lejos de demostrar fehacientemente esa posibilidad. Es cuestión de tiempo el conseguirla, según vaticinan los científicos.

La idea no parece descabellada, pues está demostrado que existen células que no envejecen, como son las germinales, las cancerígenas, algunas bacterias, etc. Conseguir que éste no envejecimiento se generalice al resto de células es cuestión de tiempo. Asimismo, los avances en criogenización (conservar un cuerpo humano o animal a bajas temperaturas, alrededor de -196 ºC, para en un futuro reanimarlo) van en esa dirección, como lo demuestran los ensayos realizados con una cierta especie de gusanos a los que, después de varios años criogenizados, ha sido posible reanimarlos e incluso lograr que se reproduzcan.

En fin, como decía, es una noticia inquietante ya que, en caso de poder llevarse a cabo este rejuvenecimiento o reanimación ¿podrá realizarse en cualquier ser humano o sólo en aquellos que económicamente puedan costear el gasto? ¿Cómo reaccionará el reanimado, supongamos, 30 años después de su “muerte”? ¿Será necesaria una legislación de ámbito mundial que regule esta inquietante posibilidad? etc. Pero, al mismo tiempo, es una noticia esperanzadora. Pensemos en las enfermedades que podrán curarse en el futuro. Supongamos, por ejemplo,  en una persona joven con una enfermedad terminal en la actualidad, pero curable en un futuro próximo. Ése es el caso de la joven inglesa J.S., de 14 años, que ahora recibe  el nombre de “Paciente 143”, en los tanques con nitrógeno líquido del Cryonics Institute de Michigan, en Estados Unidos.

                                                                                                        Daniel Pedra

Forrest Gump y la sencillez

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La novela Forrest Gump (originalmente titulada Gump & Co.), escrita por Winston Groom, narra la historia de un personaje sorprendente cuya limitación psíquica no le impide realizar una vida llena de triunfos, repleta de aventuras divertidísimas y muy originales. Una sucesión de acontecimientos, unos favorables y otros adversos, harán de él un héroe nacional, un gran jugador de fútbol americano y un gran deportista.

Forrest en un personaje humilde e inocente, con un cociente intelectual bajo, que nos anima, con la lectura de este libro, a no perder nunca la esperanza y a conseguir nuestros sueños, a base de buen humor y, como no, de perseverancia.

Esta libro tiene una actividad creativa y técnica encaminada a lograr que el lector se sienta cómodo con su lectura , que disfrute de ella y que sea capaz, al igual que Forrest, de conseguir una vida llena de situaciones que le hagan disfrutar de la vida.

Espero que la lectura de este libro nos lleve “a buen puerto“.

                                                                                                                                    E.P.B.

Figuras ocultas

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Título original: Hidden figures

Año: 2016

País: Estados Unidos

Duración: 127 minutos

Género: Drama

Estreno en España: 20 de Enero de 2017

Estreno en USA: 25 de Diciembre de 2016

Director: Theodore Melfi

Reparto: Octavia Spencer, Taraji P. Henson, Janelle Monáe, Kirsten Dunst, Kevin Costner, Mahershala Ali, Glen Powell, Rhoda Griffis, Ariana Neal, Maria Howell, Alkoya Brunson

Esta película cuenta la historia de tres “calculadoras humanas”, nombre que se les daba a las mujeres que trabajaban en la NASA calculando las trayectorias espaciales de los vuelos aeronáuticos,  en la época en la que EEUU y Rusia competían por la hegemonía en la carrera al espacio. En ese momento, Rusia ya había mandado la nave Sputnik y llevaba la delantera. EEUU tenía problemas en los cálculos de las órbitas y los intentos hasta ese momento en mandar una nave al espacio habían fracasado. Así la NASA contrató a las tres protagonistas de la película: Dorothy Vaughn, Mary Jackson, y Katherine Johnson, que eran unas inteligentes matemáticas que lograron el triunfo de EEUU en la puesta en el espacio de su primera nave.

La película se desarrolla en el momento en el que el astronauta de la NASA, John Glenn, está preparando su viaje al espacio y los primeros ordenadores presentaban algún fallo en sus cálculos, por lo que confiaba más en los informes que le preparaba Katherine Johnson que en los emitidos por las máquinas. A pesar de que la NASA era un lugar en el que su objetivo, al contratar colaboradores, era buscar el talento, dada la época en la que se desarrolla la historia (años 50), incluso allí se puede ver claramente la discriminación de las mujeres que en ese momento no ocupaban puestos de responsabilidad, relegándoles a niveles inferiores. De hecho, sólo firmaban los informes los supervisores, aunque los trabajos los realizaran ellas.

Los años cincuenta en EEUU fueron todavía una época de segregación racial y esta película lo muestra. Cuenta anécdotas como la que las trabajadoras negras en la NASA debían ir a otro edificio para poder usar los lavabos, ya que los blancos y negros no compartían dichos espacios. Incluso entre los mismos compañeros, la discriminación era patente, viviendo situaciones muy denigrantes como “invitarles” a utilizar una cafetera distinta a los blancos. En la vida de cada personaje, podemos ver historias de superación, ya que todas eran madres de familia y de ambientes humildes en una sociedad que no facilitaba precisamente la formación a las mujeres, y mucho menos en su caso, sufriendo la doble discriminación de ser mujeres y negras. Pero se ve como, a pesar de lo duro que trabajan, fuera y dentro de sus despachos y de que cada logro que consiguen, es a base de mucho esfuerzo, nunca muestran momentos de flaqueza, ni dan una imagen de autocompasión, sino todo lo contrario: con humildad, pero con firmeza, buscan sus objetivos, para nada fáciles, pero que con inteligencia y tesón van consiguiendo.

La película ha sido galardonada con el premio SAG (Sindicato de actores de la pantalla) al mejor elenco. “Esta historia es sobre unidad”, dijo Taraji P. Henson, quien protagoniza junto con Octavia Spencer y Janelle Monae “Hidden Figures”. “Esta historia es sobre lo que sucede cuando dejamos de lado nuestras diferencias y nos unimos en una carrera humana. Ganamos. El amor gana. Siempre”. Una historia sobre amor e inclusión.

Mª José Marco

 

 

 

La Wiki

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Internet se está apropiando de nuestras vidas o, mejor dicho, de nuestras capacidades intelectuales. Ya no somos capaces de “andar” solos por la vida: nos lo dan prácticamente todo hecho. Basta con hacer un clic y “navegar” por una pantalla en busca de los resultados que queremos obtener.

Una reflexión en cuanto al texto de Pérez Reverte me permite dar mi más humilde opinión en cuanto a toda esta revolución tecnológica que nos rodea. ¡Vamos a lo práctico!  Parece que no nos importa todo el esfuerzo que hay detrás de una obra concreta, sea la que sea. No estoy en contra, ni mucho menos, de todos estos avances, pero creo que, efectivamente, nos están deshumanizando, nos despojan de lo verdaderamente importante del ser humano: del trabajo intelectual, del esfuerzo personal o en equipo, de opiniones de colegas, de consejos de otros profesionales; en definitiva, del contacto directísimo de personas con personas.

Como bien nos dice en el texto el autor, el asunto inquieta, y no poco. Pero tenemos la obligación de potenciar nuestras propias habilidades, no dejando de lado todo lo que nos brinda el mundo de las nuevas tecnologías, siempre y cuando no se apoderen de nosotros y nos instalen en la excesiva comodidad de la síntesis y la superficialidad de los contenidos.

                                                                                                                                                               E.P.B.

Cambio de hora

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El cambio horario fue aplicado por primera vez en algunos países durante la primera guerra mundial, con el fin de que las fábricas estuviesen en funcionamiento más horas y ahorrar combustible. En 1973, con la crisis del petróleo, se recurrió de nuevo a esta medida. En España llevamos con el cambio de hora desde 1974, se hace 2 veces al año, y ahora cerca de 70 países la aplican con el objetivo de aprovechar mejor las horas de luz y favorecer las transacciones comerciales.

La repercusión en la economía depende de las fuentes consultadas; para las familias en las viviendas el ahorro puede llegar a ser de un 5% si se siguen unas pautas como prescindir de la luz artificial mientras haya luz natural. No obstante, según otros estudios, el ahorro apenas existe; incluso desde asociaciones ecologistas dicen que la medida trae más problemas que soluciones.

También el cambio de hora afecta a nuestro reloj biológico: aunque todavía no se han hecho muchos estudios respecto a ello, sabemos por propia experiencia que nos cuesta un periodo de unos días adaptarnos. Así pues, dos veces al año (en especial esos primeros días en que nos encontramos cansados, con cambios de humor, sueño y apáticos) nos hacemos la misma pregunta ¿Cuántos euros me ahorro? Compruebas las facturas de la luz y no ves nada significativo. Entonces, mientras intentamos coger el ritmo del sol y de nuestras hormonas, pensamos que sería conveniente volver a la zona horaria que nos corresponde por la ubicación geográfica de España en el Meridiano de Greenwich.

Marisol Bartolí

La crítica y los críticos

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Conocía a un periodista (periodista por decir algo, porque no tenía ni siquiera título de periodismo) que, cuando escuchaba, le decían algo, oía por casualidad o buscaba tema para escribir, lo hacía sin asegurarse sobre la veracidad de lo que decía o escribía y no le importaba el daño que pudiera causar. A él solo le interesaba su fama, su sueldo y pocas cosas más. En más de una ocasión le dieron un varapalo (en sentido metafórico), sugiriéndole que primero preguntara, reflexionara y, después, hablara. En definitiva, era un pésimo crítico. Era un polemista en el peor sentido de la palabra.

Considero que la crítica bien hecha es buena y plausible. Creo que ha de ser siempre constructiva. La crítica positiva no ha de adular a nadie, sino alabar lo bien realizado, e incluso estimular para poder hacerlo aún mejor.

La crítica negativa, bien expuesta, está diciendo lo que está mal pero siempre dentro de unos límites de respeto hacia los demás. Puede ayudar mucho. Por ejemplo, no es lo mismo decir “eres tonto” que “no hagas tonterías”. Se puede decir lo mismo pero el otro, en el segundo caso, no se siente (o no debe sentirse) ofendido.

El periodista que antes mencionaba era más de aquellos que sólo ven la paja en el ojo ajeno pero no ven la viga que llevan en su ojo. Le interesaba la notoriedad, el estar en boca de todos.

Compruebo también, y es lamentable y triste, que los periodistas se deben a su trabajo por cuenta ajena. Trabajan en un periódico, una cadena de radio o televisión. Estos medios tienen una tendencia ideológica determinada, unos valores, y los trabajadores han de seguirlos, estén o no de acuerdo, si no quieren que peligre su puesto de trabajo. Además los jefes les piden resultados: que su periódico sea comprado cada vez por más público, que la audiencia suba… Los periodistas han de apañárselas para dar cumplimiento a lo que dicta su jefe. El fin justifica los medios. No importa tanto la crítica, la opinión, sino los resultados que conlleva. Es triste. Nosotros hemos de ser críticos delante de estas situaciones y analizar lo que se nos dice y argumenta, ver la veracidad y adoptar, muchas veces, una actitud escéptica.

 PAMEZ

Toros sí, toros no

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La opinión que tengo de este tema está bastante enraizada con los más de sesenta almanaques que he podido deshojar. En mi adolescencia y juventud, las corridas de toros eran la fiesta de España por excelencia; era orgullo nacional poder disfrutar de esta gran fiesta que era base de nuestra cultura.

Desde hace algo mas de una década, se han ido formando y ampliando opiniones contrarias, basadas en el trato mortal que se le da al toro. Las nuevas generaciones de españoles ya no ven en esta fiesta nacional nada de lo que tengan que enorgullecerse. No obstante, en este punto, como en tantos otros, España está dividida. Lo que no podemos evitar es que esta fiesta escandalize a una parte muy importante de esa Europa que somos, y que seamos el único país (junto con algunos de América latina y zonas del sur de Francia), en que se mate a un animal y la gente disfrute con ello, con el beneplácito de las autoridades.

A mí, personalmente, nunca me han atraído las corridas de toros aunque comprendo que, por una costumbre ya de muchas décadas, haya gente a la que le guste este enfrentamiento, que muchos denominan arte, entre el hombre y el toro, con ventaja siempre para el torero. Que en el siglo XXI se siga matando el toro en un espectáculo no creo que responda a una España con visos de futuro, ni tampoco que, en muchos casos, se utilice dinero público para que perdure. De todos modos, creo que con el paso de los años y la globalización, harán que poco a poco esta fiesta se vaya extinguiendo.

Otra opción posible seria que los que están a favor y los que están en contra arbitraran una fiesta en la que no se diera muerte al toro, aunque esto, hoy por hoy, es pura utopia.

 

                                                                                                                        Daniel Babiloni

Miedos de nuestro tiempo y de siempre   

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Si volvemos la vista atrás ¿os acordáis de situaciones que nos iban a matar a todos? Hablo del virus del Ébola, de la gripe A… Cada día los medios nos daban ración y media de muertos, huesos, calaveras…

¿Qué es el miedo y para que se utiliza?

Según el diccionario, es la “emoción instintiva y primaria ante una amenaza real o supuesta”. Es algo que nos mantiene vivos. Desafortunadamente, también se utiliza como herramienta para controlar de forma masiva la conducta de la sociedad.

¿Cómo funciona?

Se crea alarma social; esto produce miedo que luego justifica una actuación. Por poner un ejemplo, pensemos en un informativo de cualquier cadena. Es auténticamente una película de terror (guerras variadas, terrorismo indiscriminado, enfermedades raras, crisis económicas, corrupción por doquier, políticas sociales nefastas…). Así se atemoriza a la sociedad, y una sociedad atemorizada se manipula más fácilmente. Y frente a algo sin explicación, ni control, sentimos miedo, que nos lleva a la irracionalidad y así seguiremos al primero que dice que tiene las ideas claras (populismos, etc…).Los políticos nos van a decir que les tenemos que creer y votar, y, si no lo hacemos, sufriremos las consecuencias. En cuanto a las religiones, nos dicen lo que tenemos que creer y hacer; si no, directos al infierno. Esto se llama proceso de Zombificación de la sociedad: a la sociedad le gusta lo morboso y los medios de comunicación sólo alimentan este miedo.

En cambio, estamos probablemente en el momento más seguro de nuestra historia, pero quieren cambiar nuestra percepción, crearnos todos los nuevos miedos necesarios con el fin de controlarnos, y así generar leyes que pacifiquen este miedo. Es un recorte de libertades demandado por la propia sociedad. ¡Bingo! Es una forma de Anestesia social.

En fin, las cosas probablemente no son como nos las cuentan: ni hoy, ni nunca lo han sido. El miedo surge del desconocimiento, de la falta de crítica, de reflexión, de pensar en profundidad. Lo visible es solo la puerta de entrada para acceder a lo invisible.

Mientras tanto, ya sabes, no me seas protestón: quédate en casa a trabajar tu miedo, estarás más seguro, no salgas a la calle, no opines, comparte sólo felicidad en las redes sociales, no navegues contracorriente, deja que el Big Data guíe tus pasos, dejando todo el rastro que puedas en Internet y sé feliz. Otros deciden por ti.

Parchís