Atraco en el portal

atraco

Cuando por fin llegó a casa estaba blanco, estupefacto, asustado; no podía creer lo que le había pasado. Cuando entró en el portal fue asaltado por un encapuchado que empuñaba una pistola. Le había robado la cartera, el reloj, el anillo de casado y la chaqueta de cuero.

La cara de incredulidad de su esposa le provocó cierta ira. ¿Por qué no le creía? Solía pasar alguna vez, según las noticias. No era la primera vez que sucedía: le había tocado a él esta vez. No era tan raro: sólo estaba en el momento y lugar idóneo para que le sucediera.

No sabía qué decir. Estaba malhumorado, pero pensó que podía haber sido peor. No estaba herido, aunque sí muy fastidiado, pues el ladrón se había quedado con ciertas pertenencias y documentos, y ahora tendría que hacer la tramitación para recuperarlos. Pero no había salido tan mal parado.

Afortunadamente, varios días más tarde, atraparon al atracador: tras una oleada de casos similares en el barrio, la Policía logró seguirle la pista y, al final, dieron con él. Algunos pudieron recuperar sus pertenencias, pero no el dinero. Al margen del susto, nada importa si seguía con vida.

Anunciación Saura

 

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Personalidad insegura

BAZAR CHINO

Entró en el bazar chino. No era aún la hora de clase, por lo que tenía tiempo suficiente para entretenerse mirando los artículos tan diferentes y numerosos que suele haber en los estantes de este tipo de negocio. No tenía intención de comprar nada: sólo curiosear.

La dueña del bazar le perseguía sigilosamente. Al darse cuenta, se puso nervioso. No le gustaba que le observaran. Siguió mirando como si nada, pero la dueña no le perdía de vista. Y él se preguntaba si tenía acaso pinta de delincuente. ¿Pensaba esa mujer que quizás iba a robar algo?

No sabía qué hacer. Estaba malhumorado, pero pensó que no debía dejarse intimidar, que sus intenciones eran buenas: sólo había entrado porque todavía quedaba un rato hasta la hora de clase. ¿Qué podía hacer?

La respuesta estaba justo delante de él, allí mismo. Entonces se dirigió a la dueña y le dijo:

—  “No tiene lo que andaba buscando. Buenos días”

Y salió presuroso.

Alejandra Sidro

Con cariño para todas las madres

 

riosa

Fue una tarde de primavera, mientras ella cosía y yo leía, cuando la miré. En ese momento me vinieron a la mente tantos recuerdos que hemos vivido juntos: las penas y alegrías que hemos pasado, el trabajo que ella ha realizado y la importancia que tiene la mujer como madre y esposa en el hogar, el papel que ejerce en el cuidado y educación de los hijos… tengo ante mí la columna vertebral que sostiene la casa. Tenemos que reconocer que sin ellas no seríamos nada y es de justicia dedicarle estas palabras que escribo a continuación a todas las madres en su día.

 

¿Qué tiene la primavera que la luz altera,                                              

y hace nacer una flor?

Esa flor que se puede besar, amar y acariciar,

que te aguanta, sonríe y adormece,       

que te quiere y mima.

Ese capullo que en su día fue, 

que te atrae con su perfume

que te alegra con sus colores

y no se ahoga en la adversidad.

Con sus hojas, sus retoños cuida.

Con su gracia balancea; con el viento, cuando corre,

su perfume disemina, a lo largo de su vida.

A esa flor que se marchita,

no debemos descuidar.

Sus colores en la mente,                                                                                      

no debemos olvidar.                                                                                                Antonio Cruz

En búsqueda del rigor informativo

mascara

Cada época pone de moda unas formas y unos usos. En la actual, “vende” ser rápido, dominar las redes sociales, conseguir todo cuanto antes mejor y los que “compran” o juzgan tampoco pierden tiempo en profundizar en la excelencia de lo realizado. Quizás sea una consecuencia de la inmadurez de una sociedad que se deja impresionar por valores equivocados. El dedicar mucho tiempo a algo, se interpreta como “perder el tiempo”, sin pararse a pensar en la dificultad de la tarea; sin menospreciar el riesgo de manipulación, por parte de grupos políticos, económicos, religiosos, etc. que, conociendo esta dependencia de la sociedad de las redes de información, dedican recursos de todo tipo para lanzar de una forma camuflada mensajes favorables a sus intereses, deformando la verdad de las cosas.

El artículo de Arturo Pérez-Reverte pone de manifiesto su inquietud por la excesiva confianza, especialmente de la gente joven, en recurrir a internet y concretamente a Wikipedia como fuente exclusiva de información, creyendo que dicho medio es el recurso más fiable y completo, sin plantearse, sin menosprecio de la informática, buscar a través de enciclopedias, bibliotecas o ir al escenario natural, para recabar datos y contrastar información.

La ciencia, la tecnología y, en general, todos los procesos en el mundo en el que vivimos se mueven con una rapidez enorme y es preciso, a veces, poner sosiego y profundidad en algunas cosas en beneficio del rigor.

Mª José Marco

Cualquier libro

la casa

Empecé a las diez de la mañana de este Jueves Santo y pensé que no era más que otra de mis intentonas de leer un libro, cualquier libro. En el momento que lo escogí pensé, como había dicho el profesor que, a ser posible, fuese fácil de leer, así que pensé que era el ideal: se titulaba La Casa y su autora era Danielle Steel. Siempre me ha gustado la novela romántica y éste se definía como tal.

Poco a poco fui devorando hoja tras hoja y no pude dejarlo hasta que lo terminé. Es cierto que en el libro hay una historia (realmente varias historias) de amor con final feliz. Sin embargo, no sólo me ha transmitido eso: detrás de cada historia de amor hay un gran desamor y es curioso con qué delicadeza, y aun pasando de puntillas, trata diferentes formas de relación de pareja con problemas diferentes.

  • La de un hombre que no llega a conocer el amor; la familia cuya vida sólo consiste en amasar dinero, y aun así, sigue siendo generoso.
  • Una mujer cuyo trabajo y relación de fin de semana le obligará a plantearse otra forma de vida.
  • Una pareja tan dispar que han confeccionado su propio mundo, y en el que cada uno por su parte se pregunta si es el idóneo.

El resto de situaciones lo dejo por si alguien quiere leerlo.

Por eso me pregunto, de vez en cuando, que si las personas somos tan dispares entre sí y a cada uno nos envuelve, conquista o simplemente nos gustan cosas diferentes, ¿cómo podemos  asegurar tan categóricamente que un libro, una película o incluso una  persona puede ser mejor o peor?

Para mí, desde el momento que me ha emocionado y me ha hecho pensar en las relaciones humanas, pasa a ser un buen libro.

                                                                                                      NICAIRE

Periódicos digitales

Aquí les paso un listado de periódicos digitales españoles, para que puedan leer noticias y comparar el tratamiento que se da a las mismas.

 

EL CONFIDENCIAL Madrid www.elconfidencial.com
EL DIARIO Madrid www.eldiario.es
EL ESPAÑOL Madrid www.elespanol.com
PÚBLICO Madrid www.publico.es
LIBERTAD DIGITAL Madrid www.libertaddigital.com
EL HUFFINGTON POST Madrid www.huffingtonpost.es
OK DIARIO Madrid www.okdiario.com
LA INFORMACIÓN Madrid www.lainformacion.com
VOZ PÓPULI Madrid www.vozpopuli.com
PERIODISTA DIGITAL Madrid www.periodistadigital.com
REPÚBLICA Madrid www.republica.com
EL CONFIDENCIAL DIGITAL Madrid www.elconfidencialdigital.com
INFOLIBRE Madrid www.infolibre.es
EL PLURAL Madrid www.elplural.com
ESDIARIO Madrid www.esdiario.com
QUÉ! Madrid www.que.es
LA GACETA Madrid www.gaceta.es
TE INTERESA Madrid www.teinteresa.es
EL INDEPENDIENTE Madrid www.elindependiente.com
EL BOLETÍN Madrid www.elboletin.com
ESTRELLA DIGITAL Madrid www.estrelladigital.es
DIARIO CRÍTICO Madrid www.diariocritico.com

Una broma muy pesada

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No era tarde. Por lo menos para alguien como él, que acostumbraba a salir de noche a gastar bromas de mal gusto. Cuando volvió a casa se sorprendió: ver que la puerta estaba abierta le inquietó. Algo raro sucedía.

Entre las sombras se podía adivinar que sus padres estaban tremendamente nerviosos. La madre hacía movimientos raros, saltando de un lado para otro. El padre la consolaba entre risas y nerviosismo. Pensaron que lo mejor sería llamar a las autoridades, y allí aparecieron.

La Policía, al llegar allí, encontró una serpiente enrollada en la lámpara del salón. En ese momento el hijo alzó la voz y dijo:

– “Quieto todo el mundo: esto es cosa mía.” 

Con toda tranquilidad cogió la serpiente, sujetándole la boca, y la desenroscó de la lámpara. La sacó a la calle y la dejó caer por el alcantarillado. Y se quedó “tan pancho”, como si nada hubiera pasado.

Como no podía ser de otra manera, la Policía no consintió que se fuera “de rositas”. Aún está pagando la multa.

Rosa Torrecillas

El tren

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El tren se había alejado lentamente y allí estaba yo, melancólico y triste, abatido pero erguido al mismo tiempo. Con el alma a punto de romperse y el corazón derramando gotas de sangre espesa y oscura. Había tomado una decisión, y debía poner en práctica lo que siempre había pensado. A lo hecho, pecho.

Eran muchos recuerdos los que se alejaban, recuerdos de tiempos pasados, de historias agradables y desagradables, de llantos y risas, de amores que fueron y ya no lo son. Historias de vida y muerte, de lugares, de colores, de sensaciones. De tiempos pasados que no volverán.

Entonces el tren desapareció por completo. Lenta y majestuosamente, entre una nube de vapor que ocultaba el andén y una humareda negra y espesa que ocultaba los rayos del sol poniente. En poco tiempo el tren desapareció en el horizonte y el humo se desvaneció sobre el atardecer.

Sin embargo, un nuevo tren llegó pocos minutos más tarde. No era un tren de vapor, sino una unidad de las modernas, de energía eléctrica. Tiempos nuevos y nuevos tiempos, pensé para mis adentros. Al igual que la vida misma, que viene y va.

Eduardo Dolz

Recuerdos de la infancia

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El tren se había alejado lentamente y allí estaba yo, recordando cuando era más joven, aquellos días en los que, al salir del colegio, iba a ver pasar otros trenes. Subía una cuesta para llegar al puente y, allí, lo veía pasar. El tiempo volaba. Me divertía.

Eran muchos recuerdos los que se alejaban. Mi mente jugaba a viajar, y me imaginaba subiendo al tren. Había decidido volver al pueblo, a mi pueblo, para recordar esos momentos felices que viví de pequeña.

Entonces el tren desapareció por completo. Caminé por el mismo lugar por el que lo hacía de pequeña. Entonces me parecía muy grande y ahora lo veía estrecho y empinado. Seguí subiendo. Llegué a la cima del puente. Me apoyé en la barandilla esperando un nuevo tren, que no llegaba nunca.

Sin embargo, un nuevo tren llegó pocos minutos más tarde. Su silbido me despertó de mi abstracción. Empecé a correr y esta vez pude subirme a él. Por fin iba a viajar, y no sólo con mi imaginación.

Pepa Sanchis

Recuerdos

navío

Si no recuerdo mal, fue aquel año del Señor de 1529. Era yo un zagal y, harto de cuidar rebaños y más harto aún de la hambruna que en aquel entonces reinaba por doquier, marché, pues, camino de otros mundos.

Corrían voces narrando las aventuras de aquellos que embarcándose llegaban a sitios muy lejanos. Incluso se hablaba de grandes cantidades de oro y piedras preciosas. Y si la suerte estaba contigo, saliendo victorioso de cualquier aventura,  llegarías a hacer fortuna. Así que una mañana del mes de marzo, decidí emprender mi propia aventura. Recogí mis pertrechos y escasos enseres, pan y tocino.

Me abracé a mi padre, me bendijo y me eché en brazos de mi madre; le besé repetidas veces y deje atrás aquella mi casa, sintiendo el calor y el sabor salado de las lágrimas en mis labios, de aquellos que ya no volvería a ver.

Crucé valles y montañas, contemplé los almendros en flor y aquellas rosadas, perfumadas y primerizas flores de los cerezos, señal inequívoca que llegaba la primavera. Al final del segundo día de andar por caminos polvorientos, y siempre pidiéndole al Altísimo no tropezar con gente de baja ralea, llegué a mi destino.

Pregunté con presteza, dónde se podía uno alistar para salir rumbo al Nuevo Mundo. Un zagal algo mayor me indicó que en la Taberna del Cojo, y que él allí se dirigía pues llevaba las mismas intenciones de salir para otros lugares.

Me preguntó cuál era mi nombre y le contesté sin pestañear, pues me sentí acompañado y seguro a su lado: mi nombre es Gonzalo Pérez de la Villa de Casar, y yo le miré como interrogándolo a lo que contestó diciéndome: soy Diego Martin de la Villa de La Vega.

Identificados los dos marchamos hacia aquella taberna y, efectivamente, en un rincón junto a una mesa, dos hombres estaban inscribiendo al personal para zarpar a la mañana siguiente. Mientras uno te inspeccionaba, miraba bien tu musculatura, que tus dientes estuviesen en perfectas condiciones, el otro anotaba un número y, a continuación, tu nombre, de tal manera que cuando se llegó al número de 30 hombres, dejaron de contratar.

Levantándose de la mesa uno de ellos dijo:

– Mañana al alba, en el muelle del sur, embarcaremos en el bergantín El Indomable, e inmediatamente zarparemos.

Amaneció un día gris y con mucha humedad, pero no era obstáculo para el trajín de gente que se arremolinaba junto aquella  preciosa nave. Tenía dos palos, uno mayor que el otro; grandes perchas donde permanecían atadas las velas salvo una de ellas, la mayor, llamada cangreja, situada en dirección de proa a popa, en dirección al crujió según me comentaba Diego, pues parecía que entendía de aquello y aseguraba que era muy veloz cuando en viento favorable desplegaba todo el potencial del velamen.

Cantaron nuestros nombres y subimos a bordo. Nos acomodaron en una pequeña bodega y, acto seguido, nos dispusieron todos a cubierta. Subió  gente armada y entre ellos destacaba por su vestimenta y su cuidada barba un caballero de recia configuración física que se dirigió a los que allí nos encontrábamos y dijo:

– Soy el capitán de este navío. Sepan que mi nombre es Hernán Pérez de Aliste y Méndez de Balboa. El viaje que vamos a emprender tiene un objetivo: llegar al Nuevo Mundo y adentrarnos en él, con la ayuda de Nuestro Señor y su Madre la Virgen del Carmen. Sepan también que cualquier desobediencia a mis órdenes o motín a bordo, será castigado con la pena de muerte.

A continuación salió entre los soldados un fraile y rezó una oración al mismo tiempo que alzaba su mano derecha y hacía la señal de la cruz.

Y así fue como, sin casi darme cuenta, me vi en medio de aquel inmenso mar.

Tuvimos días de luz y viento favorable, días de lluvia y tormentas, que azotaban aquel navío que de grande pasaba a ser pequeño y frágil en medio del agitado mar. A las embestidas de las olas, sus cuadernas crujían de babor a estribor y de proa a popa. Refugiados en las bodegas reinaba un silencio estremecedor, sólo alterado por algún rezo en vos queda y algún improperio contra la tormenta que nos azotaba.

Tras 45 días, cansados y saciados de arriar velas y baldear cubiertas, divisamos tierra.

Y tal como nos acercábamos a la orilla y se divisaba un pequeño puerto, uno de los marineros que llevaba el timón se dirigió al capitán:

– Señor, hemos llegado a La Española.

Este fue mi primer viaje al Nuevo Mundo. Hubo otros muchos más. La verdad es que fortuna no hice. Pero me siento afortunado de haber regresado sano y salvo después de veinte años de navegar y haber visto y pasado calamidades de toda índole. Perdí a mi compañero Diego, en una refriega con gente pendenciera y de mal vivir.

Hoy en la Villa de Casar, descanso bajo los cerezos llenos de flores rosadas y ligeramente perfumadas y recordando al mismo tiempo los olores que me dejo el mar, de canela y vainilla, de maderas y velas, de tabaco y ron,  de brea y charol, de la brisa fresca con  aromas de lejanía y  con cierto sabor a sal, cual las lágrimas de mi madre, en aquel día en que partí.

Pascual Font Català