El sueño europeo

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Hacia 7 años que habia comenzado todo. Al principio parecía que iba a ser como en el resto de países: las protestas comenzaron para reclamar un país mejor, cansados de unos gobernantes que oprimían a sus habitantes.

Pero para la familia de Mahir no fue asi: las protestas trajeron una guerra civil que duraba ya muchos años y que deparaba un futuro muy incierto. Tenía tres hijos, los cuales sólo conocían los bombardeos y la destrucción. Ya estaban acostumbrados al sonido de las bombas y los aviones que dejaban tras de si desolación. Él sólo pensaba en sacar a su familia del aquel horror. Sabía que muchos compatriotas ya lo habían hecho. Pensó que había llegado su oportunidad, miró con qué opciones contaba economicamente, realizó algunos contactos y, por fin, tomó la decisión y acepto que había llegado el momento de partir.

Invirtió todos sus ahorros para el viaje. No le importó, pues sólo buscaba que su familia pudiera pasear por una ciudad sin tropezarse con escombros y muerte. El viaje era muy arriesgado y podían morir en el trayecto, pero el riesgo valia la pena: tenían que llegar al Mediterráneo y, desde allí, embarcar en un bote que los llevaría a su destino. En esa pequeña embarcacion iban todos hacinados (las mafias se aprovechan de la desesperación). Él miraba la cara de sus hijos: en sus ojos veía miedo y expectación. Todo se había convertido en una gran incertidumbre.

El mes era el apropiado, el buen tiempo jugaba a su favor. De noche el mar es más tenebroso y los niños se acurrucaban en el regazo de sus padres: para ellos eran su salvavidas. La travesía fue dura: todos apretujados en esa pequeña isla que era el barco, pero con la misma imagen en su cabeza, llegar a tierra y comenzar una nueva vida, lejos de su amado país que ahora ya no les daba ninguna seguridad.

Por fin divisaban la costa. Sus caras se iluminaron: lo habían conseguido. Lo que nunca pensaron es que, al llegar a ese próspero continente europeo, iban a encontrar otra guerra, sin bombas, pero de las que te dañan el espíritu. En todos los sitios a los que iban parecían sobrar: no eran bien recibidos. ¿Su delito? Ser musulmanes. Mahir pensó que, por muy mal que aquí fueran tratados, tenía la esperanza de que con su esfuerzo y valentía conseguiría dar una mejor vida a su familia.

Julia Nieto

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6 respuestas a “El sueño europeo

  1. Elena Martínez 26 febrero, 2018 / 12:46 pm

    Puede que tengan una segunda oportunidad

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  2. elena balado 26 febrero, 2018 / 4:48 pm

    Cómo los admiro Julia…Los tengo de vecinos de mis padres y son maravillosos. Gracias por el relato.

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  3. Jtrainer 26 febrero, 2018 / 5:17 pm

    Bonito y triste relato pero desgraciadamente muy habitual

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  4. Pedro Ivars Sabater 27 febrero, 2018 / 11:01 am

    Lo único que nos diferencia de ellos es la suerte de haber nacido en otro país. La vida, miseria y muerte es eso, una lotería.
    ¡Muy bien contado Julia!

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  5. Manuel Cañadas 28 febrero, 2018 / 2:10 pm

    Sensible, como una acacia mimosa.

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  6. María del Mar 1 marzo, 2018 / 10:30 pm

    Baño de realidad Julia…

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