Mis vivencias en Montjuïc

montjuic-2674874_960_720

Nací en Barcelona, muy cerca de la Plaza de España (que, por cierto, es la segunda plaza más grande de España con esa denominación). Por cercanía pude disfrutar en mi infancia de la Montaña de Montjuïc de 173 metros de altura, y en la que puedes encontrar de todo.

A los pies de Montjuïc encontramos la citada plaza. El monumento que la preside fue construido para la exposición Internacional de 1929. Después de cruzar dos torres venecianas nos encontramos en la Avda. María Cristina, que está flanqueada por los pabellones que acogen las Ferias Internacionales que se realizan en Barcelona. Recuerdo que de niña iba con mi abuelo a una que se celebraba en verano y salíamos cargados de todo tipo de cosas. Enfrente se encuentran las famosas Fuentes Mágicas de Buïgas: ¡cómo me gustaba verlas en todo su esplendor por las noches!, ¡cuántas cosas se pueden imaginar contemplando el espectáculo de agua, luz, color y música!

Subiendo las escaleras (en la actualidad también mecánicas) llegamos al Palacio Nacional de Arte de Catalunya y, desde allí, se puede ver una de las más bonitas vistas de la ciudad Condal. Montjuïc durante años, fue un circuito de carreras de motos y de Fórmula 1: tiene unas amplias calles por las que se puede ir en coche. Paseando por esas calles llegamos a la Plaza del Caballo, donde hay una estatua ecuestre. ¡Cuántas meriendas de verano con mi abuelo! Recuerdo con especial cariño los miércoles de ceniza que celebraba el entierro de la sardina, que consistía literalmente en enterrar una sardina salada que previamente habíamos vestido con una falda de papel (un festín para los gatos).

Enfrente está “El Poble Espanyol”. La primera vez que entré fue con mi colegio. Se puede ver una representación de piezas arquitectónicas de ciudades de España y también hay todo tipo de artesanos trabajando. Un poco más arriba están los campos de rugby de la Foixarda donde algún domingo iba con mi padre a ver algún partido. Siguiendo nuestro paseo nos encontramos con el Estadio Olímpico: es conocido así desde 1992, si bien con anterioridad ya había albergado los Juegos del Mediterráneo de 1955 y numerosas pruebas atléticas como también finales de copas de fútbol. Más arriba está Miramar, donde estaban los antiguos estudios de RTVE y, en la cumbre, el Castillo del siglo XVII con unas vistas impresionantes, no solo de la ciudad, sino también del mar. Se puede llegar también en funicular o teleférico. Fue utilizado como prisión en nuestra reciente historia. En su ladera hay unos de los jardines que más me gustan, el de Mosen Costa i LLobera, que está dedicado a los cactus: en él hay una entrañable figura dedicada a la “puntaire” (encajera) mirando al mar con su bolillero.

Montjüic tiene, aparte de muchísima arboleda, más de diez jardines dedicados a diferentes ecosistemas, todos ellos de gran interés. En la ladera sur se encuentra el cementerio Nou, en el que hay verdaderas obras de arte en esculturas y arquitectura funeraria: existen visitas guiadas. También podemos encontrar la fundación Miro, el treatre Grec, el Palacete Albéniz (donde se alojaban los Reyes de España), las piscinas Picornell y las Olímpicas, muchos restaurantes y un sinfín de cosas.

Sin duda es un lugar para dedicarle más de un día.

Mª Carmen Barberan Escrich

Anuncios

One response to “Mis vivencias en Montjuïc

  1. elena balado 16 marzo, 2018 / 10:35 pm

    Me has recordado las excursiones que hacíamos con mis padres por esa montaña….

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s