El camping

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La primera vez que nos planteamos el viajar de camping fue justamente en nuestras primeras vacaciones de verano como pareja. En realidad nos habíamos casado hacía ya dos años pero, por las características de becaria de mi trabajo, no tenía días libres. Afortunadamente el año siguiente pude conseguir un empleo con derechos laborales y entonces, ya sí, pudimos comenzar a hacer planes. Eramos jóvenes y nos apetecía mucho poder salir y conocer otros países, aunque el dinero no nos sobraba precisamente. Parecía pues una muy buena opción por lo asequible que resultaba. No tan buena les pareció a nuestras familias ya que pensaban, y nos lo hicieron saber, que eso de hacer camping era viajar como los gitanos.

Tras haber observado con detalle que había una gran variedad de modos de iniciarse en el mundo, para nosotros desconocido, del camping (desde el más sencillo y económico que era con las tiendas de campaña, pasando por los remolques-tienda, caravanas y ya, el colmo del lujo, autocaravanas), el tema resultaba ser más complejo de lo que pensamos en un principio; así que decidimos ir a una tienda especializada donde nos asesoraran y nos proveyeran de todo lo que pudiéramos necesitar.

Tuvimos suerte y de allí salimos con la “canadiense”, los sacos de dormir, las esterillas para el suelo, bombonas y hornillos de gas para preparar comidas sencillas, lámparas y todos los utensilios que nos aconsejaron al darse cuenta de lo novatos que éramos en el asunto. Estábamos felices, ilusionados y encantados porque el coste había sido perfectamente asumible.

Días después iniciamos el viaje. Habíamos previsto comenzar en la Costa Brava, continuar por la Costa Azul y llegar hasta Italia, todo lo que el tiempo y el dinero nos diera de si. El primer problema lo tuvimos cerca de Niza ya que no teníamos muy claro lo difícil que resultaba encontrar plaza en un camping después de mediodía, tanto que una de las noches tuvimos que cenar y alojarnos en un hotel. Esto nos desbarató bastante el presupuesto, pero nos espabiló mucho para madrugar más y planificar siempre la etapa del día siguiente. El viaje fue magnífico y uno de nuestros mejores recuerdos es que allí, en un camping en Cannes, tuve los primeros síntomas del embarazo de nuestra hija.

La consecuencia de esto es que, cada vez más, deseábamos repetir la experiencia. Las circunstancia habían cambiado: teníamos 2 hijas de 3 y 5 años y pensábamos que el viajar con las niñas haciendo camping podía ser muy gratificante para todos nosotros. No nos equivocamos: durante los siguientes años recorrimos con ellas, y con tiendas canadienses, casi toda España. Más tarde nos “aburguesamos” y pasamos a la caravana, primero una pequeña y en dos años ya una mayor y de alta gama. Con ella recorrimos varios países europeos: viajamos a Francia, hicimos la ruta de los castillos del Loire, conocimos la Bretaña y Normandía y también París; otro año estuvimos en Italia viendo Pisa, Florencia, Siena, Bolonia y Venecia; el último viaje nos llevó a recorrer Suiza durante casi un mes. Los viajes con las niñas finalizaron cuando entraron en la adolescencia y ya no les parecía deseable ni divertido venir con nosotros. Sólo tengo buenos recuerdos y anécdotas divertidas de todos aquellos años, y he de decir que nuestras hijas también lo comparten, tanto que han comenzado a hacer camping con sus propios hijos. Dada mi experiencia estoy convencida de que el viajar así es el mejor modo para conocer los países, los pueblos y a las personas que allí viven. Indudablemente pienso que es magnifico para viajar con niños. Os lo recomiendo a todos. Nosotros tenemos la ilusión de poder continuar el ciclo que iniciamos hace tantos años viajando con nuestros nietos. Eso sí, con autocaravana, por supuesto.

 

                        Inmaculada Alemany

 

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4 respuestas a “El camping

  1. José Angel 14 marzo, 2018 / 4:19 pm

    Nosotros hace unos 25 años que estamos en un camping en Benicasim y aparte de que lo pasamos muy bien hemos hecho gran cantidad de amigos de fuera de Castellon a los que durante el resto del año visitamos.

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  2. María José 14 marzo, 2018 / 8:51 pm

    Muy bonito relato, me ha recordado cuando ibamos de acampada con mis hijas de pequeñas……y lo de la auto caravana me parece genial, siempre que las veo pienso que algún dia tengo que probarlo.

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  3. elena balado 16 marzo, 2018 / 10:14 pm

    Yo también he ido muchos años de camping y siempre me ha encantado.Ahora prefiero la comodidad de las casas rurales en las que convives con los dueños, me parece muy enriquecedor
    compartir con ellos. Me has recordado muchas aventuras. Gracias.

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