Autopistas en el cielo

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Recuerdo la primera vez que viajé en avión. Tenía 19 años, recién casada, y era nuestro viaje de bodas. Estaba como un flan: era mi primera salida de casa sin mis padres y, aunque iba acompañada de mi esposo, no podía evitar sentirme vulnerable.

Tras haber observado con detalle cómo era el aeropuerto y buscar dónde teníamos que facturar nuestras maletas, hicimos la cola pertinente hasta llegar al mostrador. Una persona muy amable nos atendió y nos entregó la tarjeta de embarque. Subimos al primer piso donde estaban las puertas que indicaban la dirección que teníamos como destino: Ibiza. Subimos en un autobús que nos llevaría hasta las escaleras del avión y, una vez sentados y sujetados por los cinturones de seguridad, las azafatas nos enseñaron cómo utilizar los utensilios de emergencias. Mi cuerpo estaba encogido por toda la novedad y el nerviosismo del momento del despegue y, más tarde, por el del aterrizaje. ¡Por fin estábamos en la isla!

Quince días después volvimos hacer la misma operación pero en sentido contrario. Ibiza – Barcelona. Ya todo fue mucho más fácil, más ameno, y desde luego con tranquilidad. Desde entonces he viajado en numerosas ocasiones y tengo que decir que coger un avión es para mí como ir en coche: no me supone ningún trastorno emocional.

La consecuencia de todo esto es que, cada vez más, casi todas las personas cogemos aviones como si subiéramos a un autobús para movernos dentro de nuestras ciudades, incluso a veces van tan llenos estos aviones (sobre todo en Norte América) que han llegado a hacer bajar personas una vez dentro por haber vendido más billetes que asientos disponibles para poder viajar. Y  llegará el momento (si es que no hay alguna compañía aérea que ya lo ha puesto en práctica) en que viajaremos incluso de pie, sujetados solamente por una mano.

Cristina Amat

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4 respuestas a “Autopistas en el cielo

  1. Manuel Cañadas 20 marzo, 2018 / 6:56 pm

    Muy descriptivo, me gusta.

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  2. María Dolores 21 marzo, 2018 / 8:15 am

    Es como si lo hubiese vivido yo misma

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  3. tere 21 marzo, 2018 / 1:50 pm

    Esa sensación yo también la tuve

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  4. elena balado 21 marzo, 2018 / 10:06 pm

    La primera vez que viaje en avión me pase todo el viaje a Mallorca con los ojos cerrados….. me daba miedo que un pájaro se estrellara en la ventanilla… lo que nos hemos podido reír después al recordarlo……..

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