Molí d’arrós

trier-hor

Yo nací en la Vall d’Uixó, donde aún sigo residiendo, aunque muchas veces no nos damos cuenta de el patrimonio cultural, artístico y material que tenemos y nos pasa desapercibido. En muchas ocasiones incluso lo hacemos desaparecer por intereses económicos sin más.

Estos días, paseando por las cercanías de donde vivo, estuve admirando los restos del que fue en sus tiempos y hasta no hace mucho el molí d’arrós. Este molino se quemó no hace muchos años, unos diez más o menos. Es bastante reciente y sentí pena por los recuerdos que me traía. Pensé que era algo bonito y que las personas lo podrían aún disfrutar. Hoy solo queda su esqueleto de piedra.

Recuerdo cuando era niña que iba muchas veces allí a por arroz con el saquito de cuadros que en esa época era tan típico. Las personas que íbamos allí es porque cultivábamos arroz y, cuando venia la época de la cosecha, se llevaba a la trilla y desde allí ya pasaba al molino.

Cuando yo iba allí primero llamaba a la casa de molinero, y cuando él salía por la puerta siempre me fijaba en la llave: era de ésas que no se guarda en ningún bolsillo de tan grande que era. Cuando entraba me gustaba,—y a su vez me asustaba—oír el crujir de la madera conforme iba bajando para poder recoger el arroz que le pedía. El molino era todo de madera; sus silos eran enormes, llenos de arroz, con una ventana de cristal en cada silo para así poder ver el grano y saber el que le pedías, ya que teníamos unos tíquets cada agricultor con su calidad y variedades.

Era precioso todo, de madera blanca: supongo que era de pino. Tenía hasta el mecanismo de madera, excepto por unas correas que hacían girar unas ruedas, y que no sé para que servían.

Me gustaría que volviera a poder restaurarse y que todo el mundo lo disfrutara, aunque lo veo imposible; por un lado, porque ya no existe terra d’arrós para su cultivo en las zonas cercanas y, por otro lado, por lo costoso que resultaría. Es una pena no poder disfrutar de algo tan bonito.

T.B.C.

 

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2 respuestas a “Molí d’arrós

  1. elena balado 21 marzo, 2018 / 10:41 pm

    Tere, al final de mi calle, aquí en Castellón, también había un molino como el que tu dices….. me has hecho llorar de emoción, muchas gracias…..

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  2. tere 22 marzo, 2018 / 11:38 am

    Que triste es perder cosas tan bonitas, gracias Elena

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