Pueblo pequeño

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Su pueblo se había quedado pequeño. Las expectativas que se había creado, los proyectos que tenía una vez cumplidos los 18, le habían llevado a la conclusión de que su pueblo—perdido en un lugar hermoso, tranquilo, con montañas que arropaban el valle donde se asentaba—era un obstáculo que debía saltar y buscar otro lugar en el que seguramente tendría los medios que necesitaba para conseguir el éxito.

Al final tomo una decisión: abandonar el pueblo y trasladarse a la Gran Ciudad, donde las oportunidades para gente como él llovían del cielo como el Maná. Sin hablarlo con nadie, ni pedir opinión ni consejo, llenó su mochila, se despidió de su madre, sin explicarle claramente sus intenciones y salió a emprender la conquista de las Américas.

Meses más tarde no había descubierto nada nuevo, ni se le había presentado ninguna oportunidad caída del cielo. Ni entrevistas de trabajo, ni castings para protagonizar un spot de publicidad, ni siquiera le aceptaron para ningún concurso de televisión. Lo único que consiguió fueron trabajos de friega platos, repartidor de folletos publicitarios y poco más.

Si hubiera sabido todo aquello, la salida del pueblo hubiera sido innecesaria; la pérdida de aquellos meses también. Y lo que más le dolía era el desprecio con el que había tratado a su pequeño y querido pueblo.

Después de pedirle perdón dentro de su corazón, volvió al pueblo, subió a una de sus pintorescas montañas y con toda la potencia de su voz le presentó sus disculpas.

“Tu eres grande, formas parte del universo, de mi mundo; eran mis ideas las que eran pequeñas. He abierto mi mente para estar a tu altura y, desde aquí, conseguir mis ilusiones.”

Carmen Aguilella

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7 respuestas a “Pueblo pequeño

  1. elena balado 25 marzo, 2018 / 6:15 pm

    Carmen, ¡Maravilloso!, un canto a la quietud y paz de ese pueblo en un “gran” valle. Las “disculpas” me han llegado al corazón. Muchas gracias por el relato.

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  2. Julia Reyes Nieto Carrasco 26 marzo, 2018 / 10:42 am

    Magnífico homenaje a un pueblo que lo es todo aunque tengamos que salir para valorarlo.

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  3. Antonio ,Alvarez 26 marzo, 2018 / 5:20 pm

    Simplemente precioso,
    Felicidades y gracias por el relato

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  4. Vicente Garcés 27 marzo, 2018 / 11:46 am

    Bonito relato, Carmen. Siempre volvemos de alguna manera a nuestro lugar de origen

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  5. Elena Martínez 27 marzo, 2018 / 9:27 pm

    Precioso y sentido homenaje a los todos los pueblos

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  6. María del Mar 28 marzo, 2018 / 10:59 am

    Muy bonito y para pensárselo en serio…un abrazo Carmen

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  7. elena balado 28 marzo, 2018 / 3:06 pm

    Mañana me voy a Iglesuela del Cid un pueblo que “habla” en cada rincón…. ¡Qué paz siento allí!… ¡Qué bonito es regresar siempre!…. ¿os animáis a conocerlo?….. un buen plato de jamón no os faltará…….

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