Descansa en paz, Carlos

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En su última clase, Palmer nos puso deberes para estas fiestas de Semana Santa y Pascua. Teníamos que escribir un texto, en el cual se hablara de un encuentro con alguien famoso, en un lugar famoso, y además en el texto se tenía que incluir un refrán. Yo ya casi lo tenía preparado para enviarlo: iba a hablar de un encuentro que tuve con Pau Gasol en el Central Park de Nueva York, cuando fui allí, para correr la maratón. Lo tenía escrito pero, como nos aconseja nuestro profe, lo había dejado en reposo para luego retomarlo y ver si tenía que corregir o cambiar algo.

Hoy he recibido una muy mala noticia, que me ha llevado a cambiar de planes, sublevándome contra Palmer, ya que la persona de quien hablo no es famosa. Tampoco lo es el lugar donde lo conocí y no encuentro ningún refrán que describa mis sentimientos hacia la persona que hoy se ha ido.

Me senté junto a él el primer día de clase, en la parte alta del aula; hablamos poco, pero a pesar de ello pensé que parecía una buena persona, y por supuesto no me equivoqué. Unos días después me lo encontré en el Mercado del Lunes, adonde yo había ido para comprar planteros para el huerto urbano que tengo cerca de mi casa. La verdad es que fuimos bastante escuetos, pero a partir de ese día la cosa cambió y las conversaciones cada vez eran más extensas.

Yo le llamaba The Quiet Man, el hombre tranquilo, como la gran película de John Ford, porque era un hombre muy tranquilo, que apenas hacía ruido, hasta el punto de que los primeros días, en la primera clase, pegaba una cabezadita y, cuando despertaba y veía que lo observaba, siempre me decía “este horario es criminal”. Con el paso de los meses me enteré de que tenía una casa de campo en La Pobla, donde tenía muchos animales (gallinas, conejos, pavos, cabras, etc.). Una vez me enseñó unos cabritillos recién nacidos y me dijo que fuera un día a verlos y a almorzar. Solía llegar un poco tarde a la primera clase, con su cara de bonachón y con una gran sonrisa, saludando a todo el que lo miraba; eso sí, sin ponerse nervioso.

Carlos no era un hombre famoso, tampoco lo es el lugar donde lo conocí, y en cuanto al refrán—como ya he referido antes—, no he encontrado ninguno que me pareciera apropiado.

Descansa en paz compañero. Me hubiera gustado disfrutar más tiempo de tu amistad, pero ya te has ido. Espero que seas feliz en el lugar al que te has ido, y que lo llenes todo de esa paz que irradiabas. Alguna lágrima se me ha escapado mientras escribía. A partir de hoy, el día 2 de abril queda en mis recuerdos como un día maldito, pues se llevó a una gran persona. Descansa en paz, Carlos.

Trainer

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15 respuestas a “Descansa en paz, Carlos

  1. Cristina Amat 5 abril, 2018 / 1:54 pm

    Una bonita dedicatoria a nuestro compañero de clase. A la mayoria nos ha conmovido su fallecimiento.

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  2. elena balado 5 abril, 2018 / 4:23 pm

    Jose Angel, me encanta tu escrito…. ahora no puedo decir más, me cuesta escribir…..

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  3. Julia Reyes Nieto Carrasco 5 abril, 2018 / 5:11 pm

    Me ha emocionado tu relato, es un homenaje muy bonito el que le has hecho y con la tranquilidad que le caracterizaba, estará orgulloso allí donde este del gran compañero que eres.

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  4. María del Mar 5 abril, 2018 / 6:21 pm

    Muy bien José Ángel…

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  5. Fernando Valles 6 abril, 2018 / 7:40 am

    Trainer lo has descrito, tal como era, una pena que no este con nosotros.

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  6. Bienvenida Garcés 6 abril, 2018 / 8:49 am

    Todos sentimos lo mismo y se nos caen las lagrimas al leer tu relato.

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  7. José Enrique Sanz Yuste 6 abril, 2018 / 7:31 pm

    José,estupendo e intimista.Felicidades

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  8. Silvestre 7 abril, 2018 / 4:55 pm

    Gracias Trainer por tu relato.

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  9. M. Angeles tirado 7 abril, 2018 / 7:13 pm

    Muy bonito tu relato hacia nuestro compañero Carlos . Triste pérdida.

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  10. Trainer 10 abril, 2018 / 5:28 pm

    Gracias a todos por vuestros comentarios. Carlos descansa en paz y quiero que sepas, que el primer dia de clase que no has venido, nada ha sido igual, ha habido mucho nerviosismo, y ha faltado, el punto de paz y serenidad que tu nos transmitias. Espero que desde donde estés, nos envíes algo de la serenidad que tu desprendías.

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  11. Elena Martínez 10 abril, 2018 / 8:22 pm

    Has puesto todo el corazón en este relato y se nota, yo no tuve mucho trato con él pero es cierto que transmitía serenidad D. E. P.

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  12. Amparo Marti 10 abril, 2018 / 8:29 pm

    Jose me encanta como has descrito el poquito tiempo que hemos podido conocer a Carlos,Que desdicha no tenerle ahora con nosotros,Solo hable con el un par de veces entre clase y clase en el café y a pesar de ser tan discreto me cayo muy bien.Por cierto que buen pan nos hizo una tarde .Siempre le recordaremos.GRACIAS

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  13. Nieves Abarca 11 abril, 2018 / 3:28 am

    Me ha encantado tu carta de despedida a Carlos y también el epílogo

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  14. Teresa Testera Anton 15 abril, 2018 / 10:28 am

    Hola, hace días que quería decirte que eres una autentica caja de sorpresas, y que además eres generoso transmitiendo tu cariño y amistad. Saludos Teresa.

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  15. Jtrainer 18 abril, 2018 / 12:19 pm

    No te pongo cara compañera, pero te agradezco tus palabras

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