La gran desconocida

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En los estantes de la biblioteca paterna, cuando yo era niña, hallé unos tomos que llamaron mi atención y que tienen un recuerdo imborrable. Hablaban de países remotos como China. Tan feliz era que me bastaba la imaginación para realizar un viaje virtual que ampliara mis horizontes.

Años mas tarde reviví lo que había atesorado en la mente: ríos, mares, paisajes, ciudades  y monumentos. Como si en una existencia anterior los hubiese habitado. Mi interés seguía aumentando: quería saber más y más de aquel país de costumbres y creencias ancestrales, un país inmenso con 1700 millones de habitantes. Se podría decir que su lucha por sobrevivir diariamente era un trabajo arduo. Me llamó la atención sus ojos negros, sus oscuros, finos y lisos cabellos.

En China se encuentra la medicina más antigua del mundo: impresionantes son todos los elixires, pomadas, cremas y lociones. Allí todo tiene solución. Son Patrimonio de la humanidad muchas de sus construcciones. La Gran Muralla China mide unos 7000 kms. (yo subí 6 kms.). Tardaron 2000 años en hacerla, y dicen que se ve desde la luna. Me quedé mirando la muralla hasta donde mis ojos alcanzaban y me dio una sensación de grandeza, sosiego y quietud.

Siguiendo mi recorrido pude ver en la ciudad de Xian la importancia que tiene para ellos la muerte y el mas allá. Allí está construida la tumba del emperador mas grande que existe, con un ejercito de 8000 soldados hechos de terracota: miden 2 metros y están alineados perfectamente. Los construyeron para proteger y guardar a su emperador después de muerto.

Entrando en la naturaleza pude admirar uno de los lugares mas lindos que mis ojos han visto: Guilin. Sus paisajes, sus verdes montañas, con picos caprichosamente esculpidos en forma de  grandes animales, sus grutas, su peculiar forma de pescar, con unos grandes pájaros llamados cormoranes que pescan y depositan el pescado en la barca.

Dejando atrás la naturaleza visite la capital, Beijin, también conocida como Pekin, y visité su famosa plaza y símbolo de China, la plaza de Tian An Men. Los sangrientos sucesos acaecidos en ella me dejaron fría e inmóvil al cruzarla, pues recordé a las personas muertas en aquel mismo suelo que yo estaba pisando. Me alejé triste como un día gris y sentí rabia pues ya conocía un poquito el país y sus gentes trabajadoras y cordiales, con carencias de todo tipo. Recuerdo a una anciana menuda, de cabellos blancos, que venía detrás de mi cuando me dirigía al bus para desplazarme: quería venderme imitaciones de bolígrafos Mont Blanc: la verdad es que eran idénticos. Me giré y vi unos ojos llenos de años y bondad. Sentí una gran ternura y cariño por ella. Le alargué un gran billete, no recuerdo su valor, pero supe después que era alto. Por supuesto no cogí los bolígrafos: le dije por señas que los vendiera a otra persona. Cuando subí al bus la busqué y seguía mirándome: sus ojitos agradecidos y sonrientes los recuerdo hoy perfectamente. Dormí feliz esa noche.

Mi viaje iba llegando a su fin pero no quise perderme sus mercados y bazares donde se puede encontrar lo mas raro del mundo, desde un licor de dragón (con el dragón incluido) hasta plantas y raíces para alcanzar la felicidad, el amor y el deseo más ardiente, según ellos. Había un hombre  leyendo las manos a los cientos de transeúntes y mi curiosidad me llevo a él. Me miró y me dijo que, a partir de ahora, este viaje sería un bonito recuerdo. Nos despedimos con nostalgia y melancolía, escuchando una música lejana de un piano que me trasladaba al paraíso soñado.

Amparo Martí Oltra

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8 respuestas a “La gran desconocida

  1. Manuel Cañadas 25 abril, 2018 / 3:29 pm

    Muy bien Amparo, me ha gustado tanto que has hecho crecer mi gran deseo de conocer ese particular país, tan ajeno a nuestra cultura. Me has trasladado una visión encantadora y veo que el adivino, tenía razón…guardas un feliz recuerdo.

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  2. Elena Martínez 25 abril, 2018 / 5:57 pm

    Amparo, tienes que continuar así cada relato es mejor, describes muy bien esas vivencias tuyas

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  3. Silvestre 26 abril, 2018 / 9:52 am

    Amparo,muy bonito y muy bien relatado,me has hecho recordar mi viaje viendo esos mismos sitios,deberías de escribir mas.Animo

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  4. Nieves Bejerano 30 abril, 2018 / 12:47 pm

    Me ha encantado tu relato Amparo. También yo he visitado esos lugares y me identifico con muchos de los sentimientos que describes.

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  5. Jose el trainer 3 mayo, 2018 / 11:05 am

    Muy bonito tu relato. Eres una buena compañera de pupitre.

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  6. Carlos Martorell Guirao 4 mayo, 2018 / 6:51 pm

    Excelente narración de lo visto y vivido.

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  7. Amparo 6 mayo, 2018 / 9:05 am

    Muchas gracias.

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  8. elena balado 6 mayo, 2018 / 8:33 pm

    ¡Quiero ir!…. me ha encantado la descripción y estoy deseando poder ir pronto.

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