Admiradores de naturaleza

AAAAF

Caminamos por un sendero en fila india: nos vamos abriendo paso entre arbustos y plantas aromáticas en flor de distintos colores, a las que es imposible no acariciar, para que desprendan todo su aroma. El olor a tomillo, manzanilla y lavanda nos envuelve, acentuando nuestros sentidos. A ambos lados nos acompañan gran cantidad de arbustos, como enebros y sabinas: su color verde intenso en esta época del año contrasta con el suelo pedregoso que vamos encontrando según vamos avanzando. Compañeras de camino, corriendo de un lado a otro, salen a nuestro encuentro nuestras amigas las hormigas, que se agrupan como ejércitos defendiendo sus fortalezas. Nuestras pisadas y las de nuestros bastones deben ser como el mayor de los bombardeos para ellas.

Conforme nos vamos adentrando en el monte nos sorprende la arboleda: gran cantidad de pinos, carrascas, alcornoques, algunos centenarios, con el tronco desnudo, indicando que fueron despojados de su primera capa, para la obtención del corcho. Las hojas secas que se desprenden de los árboles, junto con algunas bellotas y pequeñas piñas, van formando una alfombra que acaricia nuestros pies.

Restos de antiguas construcciones, como refugios, masías, pozos y fuentes, cuyo material por excelencia es la piedra, aparecen de vez en cuando y se mezclan con el presente, dejándonos adivinar un pasado, en total armonía con la naturaleza, del que formamos parte y no debemos olvidar.

Es un día soleado y la temperatura es suave. Una pequeña brisa refresca nuestros cuerpos sudorosos. Los colores de nuestras camisetas destacan de tal manera que parecen formar una serpiente adentrándose en el bosque, de forma intrusiva, en todo este entorno natural. El silencio ayuda a nuestra concentración: cada pisada debe hacerse cuidadosamente por lo desigual del terreno, tanto que a veces olvidamos mirar a nuestro alrededor y disfrutar de las impresionantes vistas. Cada ladera, cada barranco nos deja sin palabras: no se puede describir, solo sentir. Después de varios kilómetros el cansancio va haciendo mella en nosotros, y en algunas subidas nos falta el aliento, pero los compañeros que van delante nos impulsan a continuar y seguimos su ejemplo.

Desde la cima, el paisaje queda a nuestros pies: es un momento único. Nos desprendemos de nuestras mochilas, respiramos hondo y nos dejamos llevar por todo lo que nos envuelve, un regalo para nuestros sentidos, el que nos brinda solo y únicamente la naturaleza.

Nieves Bejerano

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2 respuestas a “Admiradores de naturaleza

  1. Elena balado 13 junio, 2018 / 7:56 pm

    Todo esfuerzo tiene su recompensa. Ahora que no puedo ir a la montaña como antes, salia todos los fines de semana, me doy cuenta de esos “momentos únicos” que he vivido allí y al revivirlos me llenan de gratitud por todo lo que me han hecho sentir. Me ha llegado “muy adentro”. Muchas gracias, Nieves, por compartir experiencias.

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  2. Jtrainer 21 junio, 2018 / 6:41 pm

    Yo, al igual que tu soy un amante de la montaña. Aparte de un ejercicio buenísimo, es un regalo para la vista, el oído y el olfato. Nuestros sentidos captan los paisajes, se llenan de sonidos de animales y gozamos con los olores de árboles y plantas.

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