Breve homenaje a D. Antonio Machado

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La generación del 98 siempre ha sido uno de los pasajes de la historia de España, que me ha encantado. Entre los grandes personajes de esta época, D. Antonio Machado Ruiz  (Sevilla 26 de Julio 1875- Colliure (Francia) 22 de Febrero 1939) fue de los más destacados. 

Machado fue el más joven representante de la generación del 98. En sus inicios, el tipo de literatura que plasma en el papel es de tipo modernista evolucionando en corrientes como el simbolismo y el romanticismo. Dentro de la gran obra que este erudito de la literatura Cervantina nos legó, y pese contar tan solo con 63 años cuando falleció en el exilio, destaca una autobiografía, a través de sus versos (Soledades, Cancionero Apócrifo, etc.).  Tuvo el arte de escribir en prosa lo que sus ojos veían.

“Retrato” … Mi infancia son recuerdos, de un patio de Sevilla, / y un huerto claro donde maduran los limoneros,/ Mi juventud, veinte años en tierras de Castilla / mi historia, algunos casos que recordar no quiero… Con cuatro renglones resume su vida.

Destaca su fructífera estancia en Soria, después de su paso por Madrid, París, y como él bien dice, veinte años en tierras de Castilla. También estuvo como docente en Baeza y en Segovia, donde le sorprendió la proclamación de la II República, pero fue en Soria, y en aquellos páramos, donde escribió “Campos de Castilla” con una serie de extraordinarios versos, para mí los que más me llenan el alma.

Pero llego la Guerra Civil, y el continuo deambular por la piel de toro. Pasó de vivir en el Madrid republicano a Valencia (Rocafort) y mas tarde a Barcelona, para al final recalar en Cerbére (Gerona) y cruzar la frontera con Francia, para llegar a su destino Colliure (Francia), donde descansan sus restos. Dice Max Aub, que Machado “Es la extirpe romántica, la sencilla bondad, el vigor intelectual y la sencilla melancolía”

Os voy a hacer participes de uno de los versos que contiene “Campos de Castilla” posiblemente para mí el más bello; Os sonará, pues también ha sido musicado por Juan Manuel Serrat.

              

      A un olmo seco

 

     Al olmo viejo, hendido por el rayo

     y en su mitad podrido,

     con las lluvias de Abril y el Sol de Mayo,

     algunas hojas verdes le han salido.

      ¡El olmo centenario en la colina,

     que lame el Duero! un musgo amarillento,

     le mancha la corteza blanquecina,

     al tronco carcomido y polvoriento.

       No será, cual los álamos cantores,

     que guardan el camino y la rivera,

     habitado de pardos ruiseñores.

       Ejercito de hormigas, en hileras

     va trepando por él, y en sus entrañas

     urden sus telas grises las arañas.

       Antes que te derribe, olmo del Duero,

     con su hacha el leñador, y el carpintero

     te convierta en melena de campana,

     lanza de carro, o yugo de carreta;

        Antes que rojo, en el hogar mañana,

     ardas de una misera caseta,

     al borde de un camino;

       Antes que te descuaje un torbellino,

     y tronche, el soplo de las sierras blancas

     antes que el río, hacia la mar te empuje,

     por valles y barrancas,

    olmo, quiero anotar en mi cartera,

    la gracia de tú rama verdecida.

      Mi corazón espera

    también, hacia la luz y hacia la vida

    otro milagro de la primavera.

 

    Antonio Machado,  4 de Mayo de 1902

 

Es posible que de los tantos escritos que D. Antonio Machado nos legara, éste no sea el que más guste, pero a mí me trae a la mente al viejo olmo y el futuro que le está esperando: es como una premonición para la vida de cada uno de nosotros. Y si algún día, el olmo fue arrogante, fuerte, y vigoroso, el tiempo, como a todo, llegado el momento, pasa su factura. Recordad cuando en la adolescencia, el año 2000, estaba tan lejano: pues bien, lo hemos pasado y sobrevivido al menos hasta el 2018, y recordad que también hemos sido orgullosos, arrogantes, y ¡jóvenes!

Ahora estamos en el tiempo que el rayo nos ha partido, a algunos una rama, a otros mas de una; unos tenemos las telarañas tejidas en nuestro interior, y nos corren hileras de hormigas, por cualquier parte, que un día iremos por valles y por barrancos, al encuentro del mar.

Pero Machado también nos da la esperanza, de “otro milagro de la primavera” y si acaso no es así, sea lo que sea, bienvenido sea.

 

        Fernando Vallés

        febrero 2018

 

    

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3 respuestas a “Breve homenaje a D. Antonio Machado

  1. Nieves 11 junio, 2018 / 4:10 pm

    Muy bueno el símil del viejo olmo, con el momento de nuestra vida. Para mí la rama verde es como “nueva vida”, siempre hay una ramita nueva que nos puede hacer vivir intensamente. ¡Me ha gustado mucho!

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  2. carmen aguilella 13 junio, 2018 / 6:38 pm

    como dice el poeta “pase lo que pase nuestra esencia esta intacta. Somos seres llenos de pasion”.Bien elegido el homenaje y el poema.

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  3. Elena balado 13 junio, 2018 / 8:14 pm

    Fernando, yo descubrí a Machado por mi padre, al igual que a Galán. Cuándo venia del campo siempre, como un rito, se duchaba y se fumaba un cigarro leyendo una poesía que, muchas veces recitaba en voz alta. Le voy a llevar tu escrito a ver cómo reacciona. Muchas gracias por hacerme recordar.

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