Un cambio… también de gobierno

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Una semana odiosa: las noticias políticas se sucedían a cada momento. Presupuestos aprobados, sentencia condenatoria para el partido del gobierno, moción de censura, discursos encarnizados, bruscos, descalificadores… en definitiva acritud, mal gusto, odio, palabras mal intencionadas…un sinfín de esas cosas que le restan nobleza a la política.

Al descubierto la ambición de poder, unos por conservarlo, otros por apropiarse del mismo. ¿Tanto atractivo tiene el poder como para desencajar públicamente rostros que deberían ser respetables, si no ilustres?

La cortesía, el orden, la ecuanimidad y el fair play, se transforman en la grosería más burda, en el y tú más, en el único razonamiento válido, no para convencer al contrario, sino para enardecer y contaminar a las masas de ese comportamiento público, que en pura teoría debería ser ejemplar para la convivencia.

La mentira descarada, la evidencia desmentida, la verdad avasallada, el sesgo, la interpretación malintencionada, la utilización de cualquier motivo para convertirlo en arma arrojadiza, se convierten en espectáculo que deforma y parece dar legitimidad a su uso en la vida común, en las relaciones humanas.

Hoy sin embargo se ha visto por activa y pasiva el juramento del cumplimiento del deber de los nuevos políticos que acceden al cargo y el traspaso de carteras, símbolo de la transferencia del poder; y los que hace escasos días se comportaban como fieras enjauladas, mostraban un rostro humano, cortés, educado, simpático, incluso trasmitiendo los mejores deseos para la gestión de los que comienzan su labor.

¡No puede ser! Me digo a mi mismo, agradeciendo que se haga de ese acto protocolario un remanso de paz, de felicidad de quien se va y de quien se queda… Todos parecen contentos.

Y tomando una cerveza bien fría me pregunto…¿Dónde está la verdad? ¿Cuál es la verdadera máscara?… Claro, porque las dos no son posibles.

Manuel Cañadas

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3 respuestas a “Un cambio… también de gobierno

  1. Nieves 11 junio, 2018 / 4:17 pm

    Esto de la política es como un circo, con trucos de magia incluidos. Imposible saber donde está la verdad. ¡Una pena!

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  2. Pilar 13 junio, 2018 / 1:57 pm

    Simplemente, hay releer a Quevedo

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  3. Elena balado 13 junio, 2018 / 7:51 pm

    La política hace muchos años que no se escribe en “mayúscula”….. sólo nos queda “tener sentido”en las próximas elecciones que ya no están tan lejos… nuestra sociedad también es tan falsa como lo es, hoy en día, la política.Muy buena reflexión, Manuel te doy un “10”.

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