Libros sin leer

vestidos-de-novia-antiguos-anos-60-sesenta-d_nq_np_956515-mla25263062054_012017-f

En mi infancia mi casa estaba llena de libros que no eran para lectura. Mi padre, maestro, y mi madre, ama de casa con seis hijos, mejoraban sus ingresos encuadernando fascículos.  Recuerdo el bastidor, los hilos, los olores del engrudo y la cola que utilizaban en el taller construido por mi padre en el patio trasero.

Tengo en la memoria la foto en blanco y negro de la boda de mis padres. El vestido de mi madre, confeccionado por ella, lo descosió después de la ceremonia y lo cortó en tiras para coser los fascículos y encuadernarlos.

Me gustaría reunir los libros encuadernados con ese vestido. La mayoría tienen que estar por Extremadura, donde vivíamos entonces. Les quitaría los trozos de tela para entregárselos a mi madre. Sé que es imposible, pero me queda el consuelo de que su vestido sirvió para introducirme en el amor a los libros y ser lo que soy.

José Antonio Martín Núñez

 

Resumen del artículo “LOS LIBROS QUE NO LEIMOS”,  de Jesús Carrasco,  El País Semanal,  Nº 2201, pag. 6.

Anuncios

2 respuestas a “Libros sin leer

  1. esperaf14 14 enero, 2019 / 3:35 pm

    Bonita historia la que has contando. Me ha encantado.

    Me gusta

  2. José Antonio Martín Núñez 15 enero, 2019 / 10:13 pm

    Muchas gracias, tan solo intenté resumir una historia que me gustó. Me alegra que te haya gustado a ti también.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s