Malditas colillas

Colillas entre adoquines,  cafetería jardí dels Sentits, UJI.jpg

Tardaron años en reconocer que fumar es adictivo; concretamente en 1999 Philip Morris, la mayor tabacalera del mundo, manifestó que el tabaco, además de crear adicción, es cancerígeno y causa enfermedades. En cambio, nada se dice de los restos del cigarrillo que acaban en el parque, la montaña, mobiliario urbano, a los pies de un árbol o convirtiendo la playa en un inmenso cenicero y contaminando el medio ambiente. Y no hablemos de los individuos descerebrados que arrojan una colilla sin apagar en la montaña o desde el automóvil y a veces provocan un incendio. Y en el ámbito doméstico, el descuido de fumar en la cama y no apagar el cigarro ha provocado incendios y la muerte de personas.

A partir de la ley antitabaco se prohibió fumar en sitios cerrados y surgieron las terrazas, multiplicándose las alfombras de colillas. Fijaos cuando entréis en la UJI: mirad al suelo y veréis una gran cantidad de colillas esparcidas por todo el campus, sobre todo donde se reúne la gente. Lo mismo ocurre en cualquier otra universidad española. Por desgracia es un mal hábito aceptado socialmente y muy extendido en todo el mundo, con alguna excepción como Japón, Suiza, Singapur… En España es algo natural ver por todas partes colillas, sin que nos cause vergüenza.

En las ordenanzas municipales, está multado lanzar colillas al suelo, igual que tirar basura a la calle. Veamos las penalizaciones en diversas ciudades: en Barcelona, por ejemplo, son 90 €. En Alicante hasta 260 €. París se molestó en calcular cuántas colillas se recogían al año, 350 toneladas de algo que es “biodesagradable”, estableciendo 68 € de multa. En Londres son 80 libras, 93 €, si un agente te ve tirarla al suelo. Y si te pillan en Lisboa, puede salirte muy caro, hasta 1.500 euros de multa, 15.000 euros en el caso de “colectivos”.

El ayuntamiento de Elche (230.600 habitantes) junto con URBASER, compañía medioambiental, han presentado en este mes de abril la campaña de concienciación ciudadana “No tires las colillas al suelo”. El objetivo de esta campaña es hacer ver que diariamente se recogen unas 35.000 colillas, lo que equivale mensualmente a más de un millón. Estos residuos los han depositado en una urna que colocarán en diferentes lugares de la ciudad, como hospitales, centros sociales, playas o ayuntamiento. Bleda, el alcalde, ha manifestado que el mayor incentivo para concienciar a las personas es que vean la cantidad de colillas que se tiran a la calle cada día. Una iniciativa así podría hacerse en esta universidad.

Miquel Garau es un joven creador del movimiento ‘No más colillas en el suelo’. Este mallorquín que ahora vive en Pozlan, Polonia, se dedica a realizar campañas de recogida de colillas. Crear conciencia es su objetivo.

 ¿Qué son las colillas?

Según un informe de “Ocean Conservancy”, las colillas son ya el 13% de los residuos del mundo. Y, además, suponen un mayor riesgo para nuestra salud que nos afecta a todos por varias razones.

Los filtros de los cigarrillos se fabrican con sustancias tóxicas, como hidrocarburos policíclicos, arsénico y otros metales peligrosos. Y por si fuese poco, no son biodegradables (por lo tanto, pueden durar hasta 12 años) y, como son muy ligeras, son capaces de contaminar varios ecosistemas al ser arrastradas por el agua o el viento.

Nos encontramos ante uno de los residuos que más contaminan el medio ambiente. No debemos olvidar que la función de estos filtros es acumular componentes nocivos del tabaco, y estas sustancias se transfieren al suelo, al agua, o donde quiera que las desechemos.

Al año se pueden llegar a tirar en el mundo 4,5 billones de colillas, de las cuales una gran parte acaba en los océanos. Una colilla puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua.

Para desecharlas debemos hacerlo en el contenedor gris. En zonas de playa o de campo, los fumadores tienen que tirar las colillas y la ceniza en ceniceros de bolsillo, que siempre deben llevar consigo. Otra práctica muy común es tirarlas al retrete o la alcantarilla, costumbre  no recomendada ya que los residuos acabarán de la misma forma en el océano.

Hace años que disponemos de equipos de limpieza municipales y los propios de otros organismos y, paradójicamente, ha aumentado la suciedad en las calles, parques, etc. porque hay quien se ha tomado al pie de la letra el mensaje de FOBESA: “Treballem per tu” y con su arrogancia e incivismo lanza cualquier cosa al suelo, porque, para él o ella, los trabajadores de la limpieza están a su servicio y lo recogerán: para eso les pagamos. Y así ha aumentado considerablemente la suciedad por todos lados y especialmente las colillas que están omnipresentes.

Si se consiguió lo que parecía imposible: no fumar en lugares cerrados, aviones, autobuses, hospitales, etc. ¿por qué no va a ser posible que los fumadores tomen conciencia de que las colillas sólo se tiran a la basura?

Nadie te obliga a fumar. La colilla es tuya, pero la tierra es de todos. Así que, si fumas, ocupate de tirar  las colillas a la basura. No lo olvides: es tu obligación.

Imma Vicent

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